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Acuerdo por un Pensamiento Administrativo Latinoamericano

 

 

Rolando Arellano C.  Dr. D’Etat

Profesor de CENTRUM Católica, Perú

Profesor de Cátedra del ITESM, Edo. de México,

Profesor Afiliado de la Universidad Laval de Quebec, Canadá

 

 

INTRODUCCION

 

La realización de la XXXVIII conferencia de CLADEA en Lima, Perú, constituye una evidencia de la fortaleza de las escuelas de gestión en la región latinoamericana. Varias generaciones han pasado ya por estas instituciones desde las experiencias fundadoras de ESAN, Getulio Vargas, INCAE, IESA, U. de CH. y otras similares.  Sin embargo, la región latinoamericana no parece seguir el mismo camino de crecimiento de sus escuelas de gestión. Por el contrario, América Latina parece encontrarse en un momento crítico de desarrollo, y sus proyecciones no son las más optimistas.

 

Frente a esta situación, consideramos necesario plantear una reflexión sobre la tarea que les corresponde a las escuelas de gestión para ayudar a nuestros países a orientarse hacia un desarrollo sostenido y, eventualmente –es necesario tener metas ambiciosas- hacia un liderazgo mundial. Esta reflexión, que esperamos se convierta en un documento de consenso de la asamblea de CLADEA, refrendado por los decanos de las instituciones miembros, plantea la necesidad de orientar esfuerzos hacia la creación de un pensamiento administrativo latinoamericano original  que responda a las características específicas de nuestra realidad. Ello parece ser especialmente adecuado en una asamblea cuyo objetivo es justamente el de plantear nuevos paradigmas para enfrentar los retos que enfrenta la gerencia latinoamericana. Este planteamiento se sustenta en 5 considerandos que llevan a una propuesta de acuerdo a ser aprobado por la asamblea.

 

Seguidamente se planteará y sustentará cada uno de los considerandos y se terminará con las características específicas del acuerdo propuesto.    

 

 

CONSIDERANDO 1

 

1.-  Los países de América Latina tienen especificidades económicas y sociales propias, diferentes de las de los países desarrollados tales como la gran amplitud del sector empresarial informal, la gran heterogeneidad económica y social de sus mercados y las características culturales ancestrales de la población.

 

Para empezar este documento es importante señalar algo que resulta bastante evidente en el momento del análisis, pero que no lo es en el momento de la aplicación práctica: los países latinoamericanos son diferentes a los países desarrollados Noroccidentales (Canadá, USA y Europa Occidental). Algunos ejemplos de ello se presentan seguidamente.

 

Latinoamérica es mucho más joven que USA, Canadá o Europa. De hecho, mientras los países desarrollados empiezan a tener mostrar signos de envejecimiento e incluso disminución del tamaño de su población, América Latina todavía tiene una demografía esencialmente joven (más de la mitad de su población está por debajo de 24 años, mientras que ello es solo de un tercio en los países desarrollados) y en crecimiento. De hecho, solamente dentro de 25 años las proyecciones demográficas plantean que A,L. tendrá la misma estructura etaria que la que tenían los Noroccidentales en el 2000<![if !supportFootnotes]>[1]<![endif]>.

 

El latinoamericano es menos alfabetizado (85% vs 99%) y bastante menos instruido que el  nor-occidental. Sin embargo está bastante bien informado y llegan a él sin problemas las comunicaciones del mundo y la publicidad sobre muchos productos a los que puede no tener acceso por su capacidad económica.

 

Evidentemente, el latinoamericano es un consumidor pobre (US$ 3,000.oo vs. US$ 24,000), comparándolo con el consumidor nor-occidental. Debe señalarse aquí que la forma usual de medir la riqueza (en dólares anuales per cápita) muestra diferencias mucho mayores que las que corresponden realmente al verdadero nivel de bienestar de las personas, ya que no considera elementos como el costo de vida, la riqueza aportada por los bienes patrimoniales o el autoconsumo.

 

Con respecto a la distribución de la población, la proporción de población urbana sigue las mismas proporciones que en los paises nor-occidentales (aprox. 75%), pero con la diferencia de que existe una gran concentración en una sola ciudad (Caracas, Lima, Ciudad de México, Sao Paulo, Santiago, Buenos Aires etc.), casi como norma para la región<![if !supportFootnotes]>[2]<![endif]>.

 

Por otro lado, el consumidor de América Latina es distinto al consumidor nor-occidental en lo que a componente cultural se refiere (composición de las familias -más grandes y de duración amplia-, religión –mayor porcentaje de católicos- y  raza -fuerte mestizaje europeo, indígena etc-, idioma -predominantemente español y portugués-  entre otros).

 

En la mayoría de países de América Latina existe un gran sector informal, que puede llegar a integrar a cerca del 50% de la población económicamente activa, y proveer cerca del 30% del PBI. En los países desarrollados el sector informal no implicar al 10% de la población ni a aportar más de ese mismo porcentaje en el PBI <![if !supportFootnotes]>[3]<![endif]>. De la misma forma la Pequeña y Micro Empresa constituye más del 90% del número de empleos en los países, mientras que ellas no llegan a aportar el 70% de los empleos en algunos países desarrollados. Mas importante aún es que la denominación de “pequeña empresa” tiene dimensiones diferentes en ambos grupos. Mientras que en la mayoría de América Latina una Pequeña Empresa puede ser aquella que tiene menos de 40 trabajadores (o 20 en algunos, y la micro menos de 5), en los países desarrollados una Pequeña Empresa puede ser aquella menor a 500 empleados (como en Alemania y Francia) y tener ventas anuales hasta de US$ 40,000,000.

 

A pesar de la liberalización de los mercados, en América Latina todavía son comunes los monopolios y monopsonios. Así en la mayoría de actividades económicas se encuentran 1, 2 o 3 proveedores que controlan el mercado de la oferta, y de l misma manera, sobre todo en el sector industrial, es común encontrar 2 o 3 compradores que imponen sus condiciones a los proveedores existentes. Ello es muy diferente a la amplia competencia existente en la mayoría de los mercados de países desarrollados.

 

Este mismo escenario de mercado imperfecto se encuentra en el área financiera y el mercado de capitales. Las bolsas latinoamericanas funcionan de manera limitada y presentan problemas de transparencia de información, haciendo muy difícil un trabajo analítico en estos aspectos financieros. Además, a nivel de la pequeña empresa y de los individuos se observan formas de financiamiento originales y que trabajan fuera del sistema formal, como los prestamistas, los sistemas de ahorro y crédito solidarios (panderos o juntas) y otras formas de financiamiento en pequeños y grandes montos. 

 

Podríamos seguir mencionando muchas más diferencias remarcables entre los latinoamericanos y los noroccidentales, pero creemos que con lo anterior se logra mostrar claramente lo que se señalaba al inicio: los mercados latinoamericanos son distintos a los de los países ricos.

 

CONSIDERANDO 2

 

2.- La evidencia histórica muestra que el desarrollo de la mayoría de regiones y países en el mundo ha pasado por la creación de paradigmas administrativos que se adaptan a sus características específicas económica y sociales.

 

Contra lo que pudiera pensarse con respecto al desarrollo del pensamiento administrativo, las potencias que alguna vez dominaron el mundo han tenido cada una su forma de administrar distinta. En efecto, no ha habido una potencia que haya superado a la anterior porque hacía mejor lo mismo que su antecesora. En realidad cada potencia ha encontrado una manera de sacarle partido a sus características específicas, económicas, sociales o culturales y no ha sido copiando que se han hecho grandes. Los ejemplos los tomamos en la historia de las potencias españolas, británicas, de los Estados Unidos de América, de Japón y más recientemente de la Comunidad Económica Europea.

 

<![if !supportLists]>·         <![endif]>El Imperio Español

 

El imperio español dominó el mundo de su época basándose en la religión y sus representantes como base de desarrollo administrativo. El poder que Dios delegaba a los reyes por intermedio de sus intermediarios en la tierra, el clero, justificaba la obediencia que los súbditos debían tenerles. Los administradores del imperio tenían entonces el poder de Dios delegado a través de los reyes y debían ser obedecidos bajo pena de la condenación perpetua.  También las grandes conquistas y luchas se justificaban por razones religiosas. Así las Cruzadas fueron hechas supuestamente por reconquistar los Santos Lugares del Medio Oriente, sin decir para nada que éstos se encontraban justamente en el importantísimo camino del comercio de especias entre Asia y Europa. Los Sudamericanos conocemos también que la supuesta razón de la conquista era la de evangelizar a los salvajes del nuevo continente. Al principio ellos tenían la cruz y nosotros las tierras, luego nosotros tuvimos la cruz y ellos las tierras, dice el viejo adagio.

 

<![if !supportLists]>·         <![endif]>El imperio Británico

 

A diferencia de los españoles, el Imperio Británico dominó el mundo con un sistema totalmente laico y lejano del concepto religioso. Según este esquema, absolutamente laico, las personas pertenecían a “castas” predestinadas y luego entrenadas para mandar y personas destinadas y entrenadas a obedecer. Ese sistema burocrático, completamente rígido, vertical y jerarquizado permitía administrar en un mundo en que las comunicaciones eran muy lentas y donde era muy difícil mantener una unidad de criterio ante cada situación diferente que se presentara. Con la rigidez del sistema, cualquier administrador en Londres, Bombay o Ciudad del Cabo actuaba estrictamente igual que sus pares y mantenía el sistema funcionando de manera coherente.

 

Este esquema se adaptaba perfectamente a la estructura misma de la sociedad británica, que aceptaba las jerarquías sociales pero que entró en conflicto con la jerarquía ecleseástica romana y por lo tanto basó el poder en la “naturalidad” laica. Así como nadie desconocía el poder de la reina Victoria, nadie desconocía la autoridad de sus gerentes para mandar en las empresas y de ser obedecidos sin dudas ni murmuraciones.

 

<![if !supportLists]>·         <![endif]>Los Estados Unidos de América

 

Cuando con la segunda guerra mundial se debilita el poder británico, aparece un nuevo poder en el mundo: el de los Estados Unidos de América. Dada su cercanía con los británicos era de esperarse un sistema administrativo similar, pero éste fue sorprendentemente distinto.

 

El siguiente “Imperio”, rompió con el concepto de la jerarquía “natural” patrocinada por los británicos y planteó que todos los hombres eran iguales. Así, los E.U.A. basaron su sistema administrativo en la cuasi inexistencia de jerarquías y en la idea de la igualdad de oportunidades. Para ellos no existían jefes o subordinados predestinados: todos tenían el mismo derecho a mandar si lo demostraban y lograban convencer a los otros de seguirlos. El individualismo era aceptado como el motor más importante del desarrollo pues la idea de hacerse rico rápidamente, aún a costa de los demás, incentivaba la creatividad y la audacia empresarial. Evidentemente, esa manera de pensar se adaptaba perfectamente a las características sociales de los EUA, en donde no había tradición ni castas familiares: todos los estadounidenses eran inmigrantes sin pasado y por lo tanto  con el mismo derecho a triunfar.

 

<![if !supportLists]>·         <![endif]>El Japón

 

Luego de largos años de recuperación de la posguerra y con una economía libre del lastre de una fuerza militar, el Japón se convierte en la nueva potencia mundial.  El secreto de su éxito en este caso fue totalmente distinto al de los dos anteriores: la cooperación grupal y la subordinación de los intereses individuales a los de la sociedad, en otras palabras, ni jerarquías sociales (como en el reino Unido) ni individualismo (como en USA).

 

En este caso la Nación, y con ella sus instituciones y empresas eran más importantes que los individuos. Estos debían sacrificarse por el país y por sus semejantes. Los éxitos, cuando los había, serían éxitos del Japón y no de cada individuo. Ello explica que hasta hace muy poco tiempo, Japón haya sido un país rico conformado por gente con un nivel de bienestar bastante bajo.

 

Es claro que ese comportamiento se adapta perfectamente a la cultura ancestral japonesa, donde los individuos se subordinaban siempre a los grupos. Recordemos a los pilotos Kamikaze, que no dudaban a sacrificar sus vidas por el Japón, o a los empresarios que cometen Harakiri para no enfrentar el deshonor público.

 

<![if !supportLists]>·         <![endif]>La Comunidad Europea

 

Ya en nuestro nuevo siglo aparece como el nuevo gran “Imperio” económico mundial la Comunidad  Económica Europea.  En contraste con el nacionalismo japonés, este fuerza mundial no se desarrolla exacerbando el nacionalismo, sino por el contrario, casi haciéndolo desaparecer. Para la CEE el mercado es mucho más importante que la nación, por lo cual no dudan en juntarse pueblos que tuvieron conflictos durante casi toda su historia, como el caso de Alemania y Francia, que podrían contar millones de muertos en las guerras que los enfrentaron. Nada es más importante que el mercado, ni el individuo, ni la patria, ni las fronteras, el lenguaje o la tradición.

 

Esta manera de ver el mundo es muy útil para un grupo de países y personas tan diversos como Europa. Los que empezaron como un Mercado Común Europeo, poco a poco fueron pasando por una sola moneda, un parlamento común y próximamente un mismo presidente. Para poder desarrollarse tuvieron que aceptar la necesidad de juntarse, y para juntarse debieron crear los medios de aceptarse y de cooperar.

 

Se demuestra entonces aquí que ninguna de las potencias que han tenido algún tipo de hegemonía en el mundo ha surgido porque copió la estrategia anterior. Ellas se desarrollaron justamente por ser diferentes, y por generar una estrategia que se adaptaba a sus propias características culturales, técnicas y económicas. 

 

CONSIDERANDO 3

 

3.- Con excepción de algunos esfuerzos aislados, la evidencia parece mostrar que hasta el momento las universidades e instituciones académicas latinoamericanas han focalizado gran parte de sus esfuerzos hacia la comprensión y análisis de las teorías administrativas extranjeras más que a la creación de teorías propias o a su adaptación a nuestras realidades.

 

El análisis de las currícula, los libros usados en los cursos universitarios, los congresos realizados  y los seminarios dictados en las universidades y escuelas de gestión latinoamericana muestra una gran orientación hacia contenidos extranjeros. Estos son en su mayor parte provenientes de autores norteamericanos y, en algunos casos aislados, de autores europeos. 

 

De hecho los autores más usados en los cursos de Marketing, Finanzas, Recursos Humanos, Administración General etc. son sin excepción norteamericanos, como Kotler, Hongren, Koontz y otros.  Más aún los libros “de  moda” desde “Posicionamiento” hasta “Quien se ha robado mi queso”, son de origen extranjero.

 

Por otro lado, las mejores escuelas de negocios en Latinoamérica se precian de serlo porque tienen convenios con escuelas de países desarrollados. Para ello basta observar que, en la clasificación que hace América Economía de las escuelas de administración latinoamericanas, uno de los aspectos importantes en la puntuación son los convenios de reconocimiento que tienen con universidades extranjeras “de reconocido prestigio”. Como muestra de una situación que se repite en la mayoría de universidades latinoamericanas, el INCAE tiene en su maestría actual un Programa de Intercambio Internacional - Modalidad regular, en el cual, de las 16 universidades con las que se puede realizar dicho intercambio, ninguna es una Universidad Latinoamericana.

 

Sorprende ver también que muchas nuestras universidades consideren, de manera extraoficial, que un título de MBA estadounidense es normalmente  superior al título de Maestro o de Magister dado por alguna buena escuela latinoamericana. Así, en el ranking de América Economía se plantea como criterio para dar puntaje de calidad académica a los miembros de las facultades, el tener Ph.D. o MBA y MsC de Estados Unidos y Europa y también, en otro rango, doctorados de universidades locales (solo para México y Brasil)<![if !supportFootnotes]>[4]<![endif]>. ¿Eso significa que las maestrías latinoamericanas (y los doctorados no Mexicanos o Brasileños) no tienen valor para incrementar la calidad académica?

 

Esta pérdida de foco es tan grande que la moda hoy consiste en otorgar grados en inglés, en lugar del castellano, Master o MBA en lugar de Maestro o Magister (aunque ello no es exclusividad nuestra pues en Francia se ha instaurado el título de Master, que es diferente al de Maitrise). ¿Se imaginan ustedes a una escuela estadounidense dando un título en otro idioma?  (<![if !supportFootnotes]>[5]<![endif]>)

 

Más aún, la “internacionalización” de los cursos es vista siempre como el conocimiento o el intercambio de lo que sucede en los países desarrollados, sin  considerar como un beneficio que los programas dictados en Latinoamérica tienen más acercamiento a la realidad de las empresas latinas que es donde trabajarán la mayoría de los graduados. Una excepción a esta situación, de programas en los que se pone en evidencia que se centran en la realidad latinoamericana se encuentra en algunos ofrecidos y dictados…  por universidades norteamericanas.. en Estados Unidos.

 

Siendo las autocríticas necesarias por su labor constructiva, debe remarcarse que en esta XXXVIII Asamblea de CLADEA ninguno de los conferencistas centrales (“Key speakers” en la jerga académica usual..) procedía de una universidad latinoamericana<![if !supportFootnotes]>[6]<![endif]>.

 

Así como la aceptación de las ideas y teorías extranjeras es casi una norma, lo es también la poca investigación para crear teorías propias. De hecho América Latina aporta solo el 1.9% de las inversiones en investigación y desarrollo del mundo, mientras que los Estados Unidos aportan  el 43%.  El número de patentes por cada 100,000 habitantes es de 2 en A.L. , mientras que en Japón es de 227<![if !supportFootnotes]>[7]<![endif]>. 

 

Lo anterior demuestra claramente que las universidades latinoamericanas no han entendido que en la academia de los países desarrollados el producto principal es la investigación (para llevar el país hacia el liderazgo en su campo), mientras que la educación es el subproducto (para la difusión de lo desarrollado por la investigación). Los universitarios latinoamericanos aparentemente hemos entendido que la función central de la universidad es la enseñanza, siendo la investigación es un producto complementario (cuando sobran tiempo y recursos), lo que explicaría la situación anterior.

 

 

CONSIDERANDO 4

 

4.- En las universidades e instituciones académicas y empresariales de América Latina existe un capital intelectual de alto nivel que tiene la capacidad de generar soluciones específicas para los problemas administrativos de nuestros países, si se le provee el soporte y la dirección adecuada.

 

A pesar de todo lo anterior, no puede desconocerse que en América Latina existe un nivel importante de inteligencia, con capacidad para generar resultados incluso en las condiciones más adversas. La evidencia está dada por la calidad de muchas de las escuelas de negocios, que a pesar de la penuria de recursos y la adversidad del medio ambiente logran generar graduados de alto nivel académico.

 

Si bien no se producen muchos doctores en América Latina (4,229 doctores graduados en 1999, frente a 58,747 en Estados Unidos, en todas las especialidades) este número está aumentando gradualmente en el tiempo sobre todo en el campo de la administración de empresas<![if !supportFootnotes]>[8]<![endif]>. Tomando en cuenta solamente a las escuelas del ranking de América Eonomía se puede encontrar más de un millar de profesores y académicos con postgrados de diverso tipo y nivel. (Por ejemplo el TEC de Monterrey, Monterrey, INCAE y la Universidad de Chile tienen alrededor de 70 Ph.D. cada uno en su planta profesoral).  No es mucho en cantidad pero si en calidad relativa de resultados. ¿En qué universidad de noroccidente se podría producir un solo artículo sin tener para ello financiamiento específico?  Por el contrario, lo poco de investigación y publicación que se hace en nuestras universidades es en su mayor parte resultado de la capacidad individual y del esfuerzo adicional al trabajo docente obligatorio en las escuelas. En mis varios años de docente en universidades de América del Norte nunca observé a un académico hacer investigación contando únicamente con su esfuerzo y su creatividad personal, y sin financiamiento ni apoyo institucional. Desgraciadamente eso es casi la norma en América Latina, pero eso muestra que la capacidad existe y que se podrían lograr resultados mucho mayores si se contara con el apoyo institucional.

 

Debe señalarse de manera especial aquí el gran desarrollo de investigaciones hechas en nuestras universidades o escuelas para generar casos de estudio sobre empresas y situaciones propias de América Latina. Ello ha permitido que cada día se incremente el análisis de situaciones propias de nuestros países, en lugar de orientar los cursos únicamente al análisis de empresas y situaciones de los países desarrollados. La redacción de casos es un avance importante en el camino de enseñar la realidad en la que se van a desempeñar los estudiantes. Sin embargo, debe señalarse que la creación de casos no es suficiente como aporte al desarrollo pues ella solamente aporta ejemplos en los cuales se pueden aplicar las teorías importadas a la situación latinoamericana. Es necesario ir más allá y generar, quizás a partir de los propios casos, teorías propias para nuestras realidades.

 

Finalmente, como ejemplo claro de todo lo anterior está la gran cantidad de “papers” (más de un millar) presentados por académicos latinoamericano para esta conferencia. Creemos que esta es una buena evidencia de que si se puede generar investigación cuando se dan las oportunidades mínimas para que ésta sea apreciada por los pares y la comunidad académica, sobre todo como se observa en el caso de las universidades brasileras. 

 

 

Se ha mostrado entonces en  este documento lo siguiente

 

1.- Que los países latinoamericanos son diferentes a los países desarrollados, que son los que más investigación y teoría generan en las ciencias administrativas.

2.- Se ha visto también que ninguna potencia mundial ha llegado a serlo mediante la copia de las formas de desarrollo usadas por las potencias anteriores a ellas, sino que han generado sus propios paradigmas, en muchos casos opuestos frontalmente a los anteriores.

3.- Se observa por otro lado que las universidades latinoamericanas han privilegiado, hasta el momento, el aprendizaje de las técnicas y teorías administrativas de los países desarrollados más que la generación de  teorías propias y adaptadas a sus características específicas.

4.- Finalmente se ve que existe, aunque de manera limitada en número, una gran capacidad intelectual en las universidades y escuelas latinoamericanas, con capacidad de generar ideas originales y de alto nivel académico.

 

A estos cuatro considerandos anteriores hay que sumarle la siguiente afirmación

 

CONSIDERANDO 5

 

5.- Uno de los principales objetivos de CLADEA es el de estimular la investigación y el desarrollo de la administración para el beneficio de los países latinoamericanos,

 

Todo lo anterior lleva a la conclusión que CLADEA es quizás el foro más adecuado para plantear la  necesidad de orientar los esfuerzos de las escuelas e instituciones académicas de la Administración de Empresas de América Latina hacia la creación de un pensamiento original que permita el desarrollo de nuestros países de manera coherente.

 

 

PLANTEAMIENTO DE COMPROMISO

 

Por ello se plantea la necesidad de un acuerdo y compromiso de todas las escuelas de CLADEA en el sentido de favorecer la creación de un Pensamiento Administrativo Latinoamericano (PAL) que ayude a generar desarrollo sostenido a las empresas, instituciones y países de la región.

 

Este acuerdo implica el compromiso de las instituciones académicas de América Latina pertenecientes a CLADEA hacia los siguientes aspectos específicos:

 

<![if !supportLists]>       I.      <![endif]>Priorizar la investigación sobre temas y situaciones administrativas propias y específicas de los países latinoamericanos con el fin de generar soluciones a sus principales problemas y  capacidad de aprovechar sus principales oportunidades.

 

<![if !supportLists]>    II.      <![endif]>Favorecer la creación de grupos de investigación disciplinarios o multidisciplinarios de carácter pan-regional que intercambien metodologías, informaciones diversas y resultados de investigación, para lograr sinergias que permitan avanzar en el objetivo de manera más eficiente y eficaz.

 

<![if !supportLists]> III.      <![endif]>Favorecer la difusión de los resultados de esas investigaciones a toda la comunidad, mediante encuentros con la comunidad empresarial y social, congresos, revistas en medios electrónicos y tradicionales, cursos universitarios y otras actividades similares, con el fin de que ellas devengan verdaderas generadoras de cambio y progreso.

 

<![if !supportLists]>   IV.      <![endif]>En la medida que ello favorezca el desarrollo de un pensamiento original latinoamericano, favorecer la adaptación de las teorías más relevantes de los países desarrollados para su aplicación a la solución de problemas específicos de nuestras regiones.

 

 

Para terminar, señalamos que creemos que la puesta en marcha seria de este acuerdo traería inmensos beneficios a los países y las propias escuelas. Creemos por ejemplo que ello ayudaría  entre otros temas a apreciar y desarrollar los mercados internos, que tenemos olvidados y dejados en manos del creciente sector informal. Ayudaría sin duda a generar una mayor colaboración entre países latinoamericanos, que quizás algún día podrían formar un fuerte bloque económico, como nuestras similitudes de todo tipo casi nos lo imponen y que no sabemos reconocer. Ayudaría sin duda a incrementar la autoestima de los latinoamericanos, que no se encuentra por cierto en su mejor momento. Y finalmente, para eso somos administradores, contribuiría seguramente a un mayor desarrollo económico y social de nuestros países.

 

 

Lima, Octubre del 2003

<![if !supportFootnotes]>

<![endif]>

<![if !supportFootnotes]>[1]<![endif]> Indice de Desarrollo Humano 2001. UNPD.

<![if !supportFootnotes]>[2]<![endif]> Arellano, Rolando: Comportamiento del Consumidor, Enfoque América Latina” McGraw-Hill México, 2002

<![if !supportFootnotes]>[3]<![endif]> Arellano, R.; Gasse Y. y Verna G. “Les Entreprises Informelles dans le Monde”  Presses de l’Université Laval. Quebec. Canada. 1994.

<![if !supportFootnotes]>[4]<![endif]>  América Economía No 260. “Así se hace el ranking”. Agosto 2003, pag. 50.

<![if !supportFootnotes]>[5]<![endif]>  Arellano, Rolando (2000) “Marketing: Enfoque América Latina” McGraw-Hill Latinoamericana. México. 587 pags.  pp 547-548.

<![if !supportFootnotes]>[6]<![endif]> XXXVIII Asamblea anual del Consejo Latinoamericano de Escuelas de Administración. “Gerencia: Retos y Nuevos Paradigmas” 22-24 Octubre. Lima. Perú.

<![if !supportFootnotes]>[7]<![endif]> Fuente: Unesco. 2000

<![if !supportFootnotes]>[8]<![endif]> Op. Cit.