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Para algunos fue un
éxito, para otros un desastre. Aunque, sea cual fuere
la impresión, todos coinciden en que el Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no fue un
"hechizo" para ninguno de los tres países que lo
integran.
Para el Banco Mundial, la
principal lección es que el libre comercio por
sí solo no es suficiente.
A 10 años de su
vigencia sus impulsores, como es de esperar, enfatizan los
logros del acuerdo.
El ex presidente mexicano
Carlos Salinas de Gortari estimó que "casi todos los
empleos creados en México entre 1995 y 2000
provinieron de actividades vinculadas con las exportaciones
y la inversión asociada a ellas".
El ex primer ministro
canadiense Brian Mulroney opinó que todas las
especulaciones en contra del acuerdo, como pérdidas
masivas de puestos de trabajo, fueron "erróneas en su
totalidad".
Y para el ex presidente
estadounidense George Bush (padre del actual mandatario), la
firma del TLCAN fue uno de los momentos más gloriosos
de su presidencia.
Los gobiernos también
han elogiado los logros del acuerdo. En Estados Unidos, la
Casa Blanca y el Departamento de Comercio no dudan en
calificarlo como "un enorme éxito" que ayudó a
los trabajadores estadounidenses a ganar más y a
México a reducir la pobreza.
Según un informe del
Banco Mundial publicado en conmemoración del
décimo aniversario del TLCAN, sin este tratado las
exportaciones globales habrían disminuido
aproximadamente un 25%.
El organismo de
crédito agrega que la inversión extranjera
directa habría sido inferior en un 40% y que el
acuerdo fue una pieza fundamental para sacar a flote a la
economía mexicana tras la devaluación del peso
a fines de 1994.
No basta
Sin embargo, el Banco
Mundial concluye -al igual que otros críticos del
TLCAN- que esos beneficios no son suficientes y que se pudo
haber hecho mucho más.
En su informe destaca que la
diferencia entre el nivel de vida de Estados Unidos y
Canadá sigue siendo abismal, por lo que hace falta
más inversión en infraestructura y
educación.
Por eso, para el Banco
Mundial la principal lección es que el libre comercio
por sí solo no es suficiente sin una reforma
significativa de las políticas e instituciones.
Los funcionarios han
elogiado los logros del acuerdo.
Entre tanto, muchos
analistas y activistas en Estados Unidos se preguntan
qué tan bueno ha sido realmente este tratado para
México.
Mark Weisbrot, codirector
del estadounidense Centro para la Investigación
Económica y Política (CEPR, por sus siglas en
inglés), destacó que el ingreso por habitante
en el país vecino creció apenas un 9% en los
últimos 10 años, una quinta parte del aumento
registrado las décadas de los años 60 y 70.
"Ningún economista
puede decir con honestidad que esto es un éxito",
opinó.
Por su parte, Martha Ojeda,
directora de la Coalición para la Justicia en las
Maquiladoras, con sede en San Antonio, opinó que en
lugar de mejorar la situación de los trabajadores, el
TLCAN empeoró la vida de los más pobres.
"Lo que tenemos son salarios
bajos, destrucción del ambiente y graves problemas de
salud de los empleados", señaló esta
activista.
Y no es la única que
opina que los "beneficios del tratado reflejados en cifras"
fueron sólo para las compañías
más grandes.
¿Beneficios para todos?
En este sentido, algunos
críticos subrayan que no sólo se
"engañó" a los mexicanos con falsas promesas;
tampoco los estadounidenses y los canadienses vieron las
ventajas prometidas.
"En estos 10 años de
aplicación del TLCAN, la mayoría de los
habitantes de los tres países miembros perdió,
y sólo un puñado de multinacionales que
participaron en la redacción del acuerdo resultaron
beneficiadas", opinó Lori Wallach, directora del
programa de vigilancia del comercio de Public Citizen, un
grupo defensor de los derechos de los consumidores con sede
en Washington.
Según el jefe de
análisis del Instituto de Economía
Internacional en Washington, Gary Hufbauer, los beneficios
por el convenio, como mayores ganancias para las
multinacionales y mejores precios en algunos productos, no
se "comparan con las pérdidas".
Algunos dicen que las
multinacionales han sido las más beneficiadas.
Este experto
señaló al diario New York Times que, para los
estadounidenses, las ganancias por el TLCAN han sido
ampliamente dispares y "la gente no agradece al convenio
cuando compra un mango o un repuesto automotriz barato".
A pesar de estas
inquietudes, el Departamento de Comercio asegura que cada
hogar estadounidense (de unas cuatro personas) obtuvo US$930
más en ingresos anuales, además de recortes de
impuestos.
"Ha ayudado a los
estadounidenses a trabajar mejor y más
inteligentemente, a ganar más y aumentar su poder
adquisitivo", enfatizó.
Pero estos logros no son
claros para Sarah Anderson, una experta del Instituto de
Estudios Políticos, para quien "en lugar de registrar
un superávit comercial, Estados Unidos tiene
déficit masivos con México y Canadá".
Según esta analista,
más de medio millón de estadounidenses se
anotaron en programas de recapacitación del
Departamento de Trabajo porque sus empresas mudaron su
producción a México o Canadá.
Creciente
polarización
Lo cierto es que las
críticas en contra de la liberalización del
comercio aumentaron drásticamente este último
año, debido a los niveles de desempleo que se
registraron en Estados Unidos.
Pero de igual manera, muchos
insisten en lo contrario y defienden que tratados como el
TLCAN han creado "mejores" empleos para los estadounidenses.
Sea como fuere, el debate a
los 10 años de la firma de este acuerdo se polariza
cada vez más, entre los defensores de la
liberalización del comercio y sus detractores.
Cada bando utiliza las
mismas cifras para apoyar sus conclusiones, aunque lo que
está claro es que el TLCAN no es una excepción
a cualquier proceso comercial, en el que hay algunos
ganadores y algunos perdedores.
Lourdes Heredia
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