CNN-6 de octubre, 2003
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CARACAS (Reuters) -- El Centro Carter, organismo que hizo de mediador en un acuerdo electoral en Venezuela, alertó el lunes sobre un aumento de la tensión política en el país tras el decomiso de equipos a una cadena de televisión privada y el estallido de un explosivo horas después en una oficina del gobierno.
"Observamos con preocupación que el enfrentamiento político está entrando en una nueva fase de escalada y que esto, sin duda, alienta la violencia", dijo en un comunicado acerca de los recientes acontecimientos en Globovisión y Conatel.
La preocupación del Centro Carter se sumó a la de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y a la de Washington, que instaron al gobierno del presidente Hugo Chávez a respetar la libertad de expresión después de que el viernes la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) confiscara equipos de microondas a la cadena Globovisión.
Las críticas desde el extranjero irritaron a Chávez, que el domingo pidió a Estados Unidos y a la OEA no inmiscuirse en los asuntos internos del país.
Las autoridades gubernamentales dijeron que el decomiso estuvo apegado a la ley por indicios de que el medio de comunicación infringió el uso del espectro radioeléctrico. Globovisión calificó la medida como ilegal y dijo que estaba dirigido a cerrar el canal como represalia por criticar la política de Chávez.
La medida generó protestas de adversarios de Chávez y horas después el gobierno denunció que la fachada de la sede de Conatel en el este de Caracas fue destruida por el estallido de una granada de fragmentación lanzada desde una motocicleta.
La explosión siguió a la de otro artefacto en la sede de la guardia del palacio presidencial de Miraflores en septiembre.
En ninguno de los dos incidentes se registraron heridos y, aunque no hay detenidos y ningún grupo se ha atribuido la autoría, el gobierno responsabiliza a la oposición interesada en generar violencia para caldear aún más el clima político.
En otro hecho, en la noche del domingo explotaron y se incendiaron dos cisternas en una base aérea militar en Caracas también sin dejar víctimas. Los bomberos dijeron desconocer las causas, que son investigadas por las autoridades militares.
La violencia política ha dejado en Venezuela unos 70 muertos en el último año y medio, en el que el país ha vivido un fugaz golpe de Estado contra Chávez, un paro opositor de dos meses y numerosas protestas callejeras.
El Centro Carter y la OEA actuaron como facilitadores de un acuerdo suscrito en mayo por el gobierno y la oposición para buscar una salida electoral que ayude a recobrar la paz en el país.
La oposición, que impulsa un referendo revocatorio contra Chávez, responsabiliza al mandatario de sembrar el odio y dividir a los venezolanos con un discurso izquierdista y con reformas económicas que han deteriorado la calidad de vida de la población.
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