Felipe Pérez Roque, canciller de Cuba, dice que su país no tolerará "provocaciones ni chantajes".
11 de junio, 2003
LA HABANA -- En medio de una tensa ofensiva diplomática, el gobierno de Cuba advirtió el miércoles a la Unión Europea que no tolerará "provocaciones ni chantajes" y amenazó con tomar medidas para defender su soberanía si las embajadas europeas continúan apoyando a la disidencia.
Según la edición digital del diario Granma, el canciller cubano Felipe Pérez Roque afirmó que "Cuba rechaza el lenguaje injerencista e irrespetuoso de la más reciente declaración de la Unión Europea, le solicita abstenerse de ofrecer soluciones que el pueblo cubano no le ha pedido y reitera su respeto y amistad por los pueblos europeos, con los que espera reforzar algún día, de forma honrosa y digna, las más fraternales y sinceras relaciones, tan pronto la historia barra tanta hipocresía, podredumbre y cobardía".
El canciller cubano culpó al gobierno del presidente de gobierno español José María Aznar, de ser el "principal responsable" de que la Unión Europea (UE) se haya sumado a "la agresiva política norteamericana contra Cuba".
"El señor Aznar, obsesionado con el castigo de Cuba y convertido en aliado menor del gobierno imperial yanqui, ha sido el principal responsable de que la Unión Europea no haya adoptado un enfoque independiente y objetivo de Cuba", denunció Pérez Roque.
Las relaciones entre la UE --el principal inversor, socio comercial de la isla y primer emisor de turistas-- y el gobierno cubano se han ido deteriorando seriamente en los tres últimos meses desde que el bloque europeo condenó el encarcelamiento de 75 disidentes y las ejecuciones sumarias de tres hombres que secuestraron un barco para llegar a Estados Unidos.
La semana pasada, la Unión Europea impuso una serie de sanciones diplomáticas a Cuba, que incluyen limitar las ya escasas visitas bilaterales, reducir la participación en actos culturales e invitar a disidentes a recepciones en La Habana.
Esta última medida ha irritado al gobierno de la isla y ha provocado el abandono o la ausencia de funcionarios cubanos de las últimas recepciones europeas, a las que fueron invitados algunos de los pocos líderes disidentes que quedan en libertad y familiares de los encarcelados.
Pérez Roque dijo que esta medida pone a las embajadas europeas "al servicio del trabajo subversivo de la sección de intereses norteamericana" y advirtió tanto a disidentes como a las propias embajadas europeas de las consecuencias de esta política, sin dar detalles.
El ministro fue más preciso al anunciar que se tomarían medidas "en los próximos días" contra el Centro Cultural Español en La Habana para poner fin a "su abierto desafío a las leyes y las instituciones cubanas".
El gobierno cubano acusa a este centro, adscrito a la embajada de España, de fomentar la subversión en la isla.
"Los mercenarios que intenten convertir a las embajadas europeas en centros de conspiración contra la revolución deben saber que el pueblo cubano sabrá exigir que se apliquen con rigor nuestras leyes", dijo el canciller.
El ministro asistió en la noche del martes a una recepción por la fiesta nacional de Portugal, que contó con la presencia de funcionarios cubanos, amigos de la embajada, algunos diplomáticos y representantes de medios de prensa.
Cambiando el formato para esas ocasiones, la sede europea convocó en la mañana del miércoles otra recepción, a la que fue invitado el grueso del cuerpo diplomático y los disidentes.
Las relaciones entre Cuba y la Unión Europea se encuentran actualmente en su peor momento. Tras la ola represiva en Cuba, la Unión Europea congeló el estudio de la solicitud cubana para entrar en el ventajoso acuerdo comercial, financiero y asistencial de Cotonou, y La Habana posteriormente retiró esa solicitud.
Mientras que Estados Unidos mantiene desde hace más de cuatro décadas un embargo sobre la isla para tratar de acabar con el gobierno de Fidel Castro, la Unión Europea había privilegiado tradicionalmente el intercambio económico y el diálogo político para propiciar cambios en la isla.