CNN-25 de septiembre, 2003
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LA HABANA -- El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llega el viernes a Cuba para hablar de integración y aumentar el intercambio con la nación caribeña, aislada no sólo de Estados Unidos sino ahora también de la Unión Europea, que le recrimina abusos a los derechos humanos.
Lula, quien tiene prevista al menos dos reuniones con su par y amigo personal Fidel Castro, arribará a La Habana el mediodía del viernes, en momentos en que el gobierno cubano tiene fuertes disputas con los europeos y se ahonda la rivalidad con Washington.
"No olvidamos que Brasil ha votado de manera consistente en contra del bloqueo en las Naciones Unidas y no se ha prestado nunca a las maniobras contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos", dijo el canciller cubano Felipe Pérez Roque el miércoles por la tarde.
En declaraciones a la agencia local Prensa Latina, Pérez Roque destacó la presencia de Lula como un refuerzo en "los nexos ascendentes entre ambas naciones".
Mientras Estados Unidos mantiene un férreo embargo a la isla desde la década de 1960, la UE retiró su apoyo político y financiero al gobierno cubano luego de las detenciones de 75 disidentes en marzo pasado.
El líder brasileño, un ex sindicalista que llegó al poder en enero tras ganar las elecciones, llega a La Habana con la intención de aumentar los intercambios económicos bilaterales, que actualmente están muy por debajo de su potencial, y de respaldar la reinserción de Cuba en la comunidad latinoamericana.
"Lula está convencido de la importancia de no dejar a Cuba fuera", dijo esta semana el embajador de Brasil en Cuba, Tilden Santiago.
Para Cuba, esta visita tiene una importancia fundamental, señalan fuentes diplomáticas occidentales, pues se produce pocos meses después de la ola de críticas internacionales por la represión contra la disidencia.
Las relaciones del régimen comunista de Castro, con una economía que aún no se ha recuperado por completo del colapso soviético, con la Unión Europea, su principal socio comercial e inversor, están prácticamente congeladas por las duras críticas del viejo continente contra el encarcelamiento de 75 disidentes.
Aunque no se contemple dentro de la agenda, el tema de la represión contra la disidencia está cobrando creciente importancia dentro de la visita de Lula, quien tiene muchas miradas puestas en él para ver si decide abordar con su amigo Castro la delicada cuestión de los derechos humanos en la isla.
Lula ha recibido numerosas peticiones para que se reúna con algunos de los líderes de la mermada oposición y para que interceda a favor de la excarcelación de los 75 opositores condenados en abril a penas de hasta 28 años de cárcel tras ser acusados de conspirar con Estados Unidos para acabar con la revolución cubana.
Sin embargo, el embajador brasileño en la isla descartó que Lula se reuniera con opositores o esposas de disidentes cubanos presos.
Santiago dijo que Brasil busca incrementar los nexos comerciales, apoyar a Cuba para que ocupe "el espacio merecido" en los foros mundiales y atender a los estudiantes residentes aquí. En lo financiero, el diplomático dijo que Brasil busca renegociar una deuda cubana de 40 millones de dólares, y posiblemente negociar la compra de vacunas isleñas o barcos langosteros.
Agregó que también se desea aumentar el número de turistas brasileños a Cuba, que actualmente es de 8.000 anuales. Indicó que empresarios de su país invierten en la construcción de hoteles con 2.000 nuevas habitaciones en la isla.
Otro punto de interés es el polo científico cubano, productor de vacunas que Brasil necesita o medicamentos para el sida a bajo costo.
Sin embargo, el sector de mayor expectativa es el del petróleo. La empresa Petrobrás, que trabajó en la isla en la década pasada regresó ahora y abrió una oficina.
Santiago anunció que en julio pasado se firmó un protocolo de intención para reforzar la presencia aquí mediante la modernización de las refinerías y la recuperación de viejos yacimientos.
También se espera que Petrobrás tome al menos tres bloques en la porción cubana del Golfo de México para fines petroleros. Paralelamente, se estudia la fabricación de lubricantes y participación en la distribución del combustible.
El intercambio comercial alcanza poco más de 200 millones de dólares anuales, con una balanza favorable para Brasil.
La delegación brasileña incluirá a los principales ministerios (cancillería, hacienda, salud, alimentación, educación, pesca y producción entre otras) y un grupo de empresarios. Lula tiene previsto regresar a su país el sábado. CAL: Politique actualité
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