Oposición Denuncia Uso de Fondos Públicos a Favor de Montt
OEA analiza posibilidad de fraude
Con motivo de los comicios generales del 9 de noviembre, alrededor de 140 observadores internacionales de la Organización de Estados Americanos encabezados por el ex-presidente peruano Valentín Paniagua, están en Guatemala para garantizar el adecuado desarrollo del evento.

 Tiempos del Mundo-Noviembre 2003


CIUDAD DE GUATEMALA. El espectro del fraude está presente en la elección presidencial de Guatemala. La oposición ha reiterado señalamientos en contra del gobierno del presidente Alfonso Portillo, por evidencias de que se usan fondos y recursos públicos en apoyo a la candidatura presidencial del general Efraín Ríos Montt, líder máximo del partido gobernante.

Líderes del colectivo oficial rechazan las imputaciones, sosteniendo que se trata de un argumento esgrimido por los partidos que representan a los empresarios y ricos de este país, que buscan cómo desprestigiar a su organización, comprometida con las mayorías empobrecidas.

La pureza del evento electoral está garantizado, dice el Tribunal Supremo Electoral (TSE), máximo organismo electoral, pero advierte que una cosa es la garantía que puede ofrecer ese organismo en cuanto al evento en sí, y otra la que corresponde a las acciones políticas desarrolladas durante la campaña.

Estas acciones se tradujeron en hechos de violencia e intimidación, porque tienen que ver con el uso de los recursos públicos para sacar ventaja, según han señalado distintas instancias de observación nacional e internacional. Valentín Paniagua, jefe de la Misión de la OEA, analiza la situación para Tiempos del Mundo.

— El Tribunal Supremo Electoral de Guatemala pide no hablar de “fraude” en las elecciones y lo descarta como eventual manipulación de los resultados, pero expone que el tema tiene que ver con acciones “previas”. ¿En qué medida incidirán estas acciones, entendidas como el uso de recursos públicos, la violencia y la supuesta politización del tema del pago a las Patrullas de Autodefensa Civil?

— “Es un tema difícil de tratar porque tiene que ver con el pronóstico de la conducta de los electores que ahora pudieran ser objeto de algún tipo de inducción, mediante acciones destinadas a comprometer el voto el día de las elecciones. Creemos que toda conducta que tiene ese propósito, cuando está vinculada a acciones del Estado o de los gobiernos, se convierte en infracciones de la legislación electoral. Sólo a la luz de los resultados puede juzgarse si se ha logrado, o no, inducir el voto. Con mucha frecuencia, los pueblos, cuando tienen cierto grado de madurez, son inmunes a ese tipo de acciones de propaganda. Depende, me parece, del grado cultural de las poblaciones de que se trate. Yo no me atrevería a hacer un pronóstico. Creemos que esas conductas no concuerdan con la neutralidad necesaria, la transparencia indispensable y la libertad del elector, que debe ser respetada por todos los sectores, y por el gobierno más que por ningún otro.”

— ¿Cuál sería la incidencia de este tipo de prácticas en la legitimidad de un ejercicio trascendental para la renovación de autoridades?

-- “Es difícil saberlo antes de los resultados, puesto que uno nunca sabe por anticipado, no puede adivinar, cuál va a ser el sentido del voto. El voto al final es secreto, y el ciudadano, aun aquél que ha recibido algún tipo de inducción, de promesa, etcétera, puede sencillamente liberarse del compromiso y votar por quien crea más conveniente hacerlo. Ahora, como digo, es más débil la voluntad de las personas menos ilustradas, y podría inducirse por temor, al optar por una determinada posición.”

— ¿El área que corresponde a su condición de observador abarca señalar aspectos reprochables del proceso?

— “A las misiones de observación electoral corresponde la vigilancia del proceso, y yo diría que esa vigilancia tiene que ver con la legalidad, la neutralidad, la equidad y, desde luego, con la transparencia del proceso. Un observador tiene que apreciar y certificar si los organismos electorales cumplen con la responsabilidad y ejercitan las atribuciones que les corresponde conforme a la ley, y si los actores políticos actúan dentro de los cauces que la constitución y las leyes señalan.

Finalmente, si los medios de comunicación —en general— garantizan el derecho de información del pueblo respecto a las diferentes opciones que se hayan en juego para permitirle una elección informada, entonces este conjunto de factores es el que hay que observar para saber si unas elecciones han sido libres, competitivas y aceptables en términos racionalmente exigibles en una democracia contemporánea.”

Berger a la cabeza, pero la competencia aumenta

El derechista Oscar Berger sería el ganador de la elección presidencial de este domingo, 9 de noviembre, según la tendencia que reflejan las encuestas sobre la intención de voto de más de cinco millones de ciudadanos aptos para emitir el sufragio.

Pero nueve de los once candidatos presidenciales que compiten por el cargo han formado un frente común para contrarrestar esas mediciones, por sostener que se trata de una maniobra de los medios para favorecer a Berger e inducir el voto de los electores.

Berger sigue como favorito, no obstante la denuncia de los otros candidatos, y posiblemente triunfará en la primera vuelta, dicen los analistas, con un margen menor que el que le otorgan las encuestas.

Queda la duda de quién ocuparía el segundo lugar, lo cual es vital para las proyecciones que tendría la segunda ronda electoral prevista para el 28 de diciembre. Ese lugar se lo disputan el derechista moderado Álvaro Colom y el oficialista general retirado Efraín Ríos Montt, según la última encuesta presentada el mes pasado por los principales diarios del país.

En la muestra —que es la quinta de una serie iniciada en junio por tres matutinos y fue encabezada por la influyente Prensa Libre—, ni Berger ni Ríos Montt experimentan una variación significativa de los registros obtenidos en la presentación de septiembre.

De 37,8 por ciento que obtuvo en la encuesta anterior, Berger —abanderado del poder económico y postulado por la alianza Gana conformada por tres micropartidos— perdió apenas seis puntos porcentuales, en comparación con los resultados divulgados a mediados del mes pasado de 37,2 por ciento.

Ríos Montt, líder máximo del gobernante partido Frente Republicano Guatemalteco (FRG), mejoró su posición, pero en sólo un punto porcentual: de 11,4 que obtuvo en septiembre, alcanzó 11,5 por ciento en octubre.

En cambio, el derechista moderado Álvaro Colom, postulado por el partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), de reciente formación, consolidó su segundo lugar, pero además alcanzó un notable aumento de sus intenciones de voto. De 18,2 por ciento acumulado en septiembre, hoy alcanza 21,3 por ciento.

Otros ocho candidatos que participan en la contienda se reparten porcentajes mínimos que van desde el 6,3 por ciento hasta el 0,4 por ciento.

Tanto Colom como los demás contendientes minoritarios —excluyendo a Ríos Montt— formaron un frente común para desautorizar el uso de sus nombres y símbolos en la encuesta patrocinada por estos diarios, aduciendo que se trata de una maniobra para “gestar un fraude a través de la información”.

El selecto grupo de candidatos alega que los diarios procuran utilizar su influencia para orientar el voto de los más de cinco millones de electores a favor de Berger.

El 9 de noviembre los guatemaltecos aptos para votar elegirán a un nuevo presidente y vicepresidente, 158 diputados al Congreso Nacional, 20 diputados al Parlamento Centroamericano y 331 corporaciones municipales.u A.C.
por Amafredo Castellanos

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